De honorable, no mucho

Yo creo que Blanco y Solana ya saben lo que yo sé de Maragall desde hace dos años. ¿Qué es lo que yo sé de Maragall? Pues que después de orinar no se lava las manos.
Ocurrió en septiembre del 2002, durante la celebración de la popular feria de Bellvitge, barrio de Hospitalet. Iba un servidor a mear a los lavabos portátiles que instalan, cuando veo que en la puerta están esperando unos concejales socialistas a que alguien salga. Hago yo mi cola y cuando ya me tocaba turno, veo que sale de uno de los tres compartimentos con taza el señor Maragall, y que se va, así, sin lavarse las manos.
Ya imagino que muchos de los lectores varones dirán que ellos tampoco se lavan siempre las manos después de orinar, que, o bien a veces se olvidan, o que directamente nunca lo hacen. Y uno tiene que reconocer que no es más santo que los demás. Pero no olviden la diferencia, ustedes no se dedican a
darse apretones de manos con todo quisqui, y la más importante, el trato protocolario que se les da a ustedes no es el de Molt Honarable (Muy Honorable), que aunque cuando yo vi que Maragall reparte las gotitas del orín que quedan en sus manos con el pueblo catalán y, en este caso concreto, charnego, faltaba un año y un mes para que fuera el Molt Honorable President de la Generalitat de Catalunya, pero me da a mi en la nariz que no habrá cogido esa higiénica costumbre con el cargo.
Y miro la foto de su abuelo, y no sé, me da para pensar, ¿se lavaría Joan Maragall las manos?
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