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Yuri Gagarin es nuestro amigo

¡Diviértanse cuando toca, no cuando quieran!

Hoy he leído la prensa, actividad a la que me dedico poco. No quiero decir que permanezca ajeno a ella. La ojeo (¿ojear viene de echar un ojo o de pasar hojas? ¿con hache o sin?) casi a diario, pero no paso más allá de los titulares o los destacados, y hace meses que no leo un artículo de opinión entero o una editorial. Pero hoy he leído El Periódico de Catalunya y dos cosas me han llamado la atención.

Por un lado, el progresivo cierre de salas pequeñas de conciertos en Barcelona. Dice el periódico que después del cierre de La Boîte y La Cova del Drac (y el desalojo de L'Hamsa, que se olvida El Periódico) este año quedan sólo cuatro (Jamboree Jazz Club, Sidecar, Jazz Sí Club y Tarantos), porque el Harlem también amenaza con dejar de programar música en vivo. Eso en Barcelona, en el extrarradio quedan bares que programan actuaciones, algo que parece cada vez menos rentable. Y sin ninguna ayuda oficial.
Barcelona se está convirtiendo cada vez más en una ciudad bcn, fes-ho b. Cada vez más construida desde el Ayuntamiento. Cada vez más postal. Ahora el principal problema es el civismo, no los precios de la vivienda. Los bares viven acosados por la guardia urbana y el precinto municipal. Sé que puede ser este un tema conflictivo, entre el derecho de los vecinos al descanso y la vida cultural y de ocio de una ciudad. Pero hay vecinos que se lo han buscado, y me explico: los vecinos de la Plaza Real, por ejemplo. Esos vecinos de la clase media-alta ilustrada tipo Oriol Bohigas que entre los 20 y los 30 años se afincaron en esa plaza, o en el barrio del Born, para estar cerca de la movida, pero ahora, al pasar de los 50 cuelgan la pancartita contra el ruido, llaman a la guardia urbana y mandan cerrar bares.
Seguramente, la precarización, o incluso la desaparición, de un circuito musical local no preocupa a las mentes de la administación local. Porque si los barceloneses quieren ocio y cultura, pues que hubieran ido al Fòrum y al Carlinhos Brown, que si el Ayuntamiento ya ofrece cultura para qué van a haber otros canales. Diviértanse cuando toca, y dejen el resto del tiempo la ciudad para los turistas, debe ser lo que piensa algún municipalista.

Lo segundo que he leído parece aún más banal, pero a mi me preocupa. Se trata de esta gente que desde la buena intención y posiciones de izquierda, persiguen y censuran. Viene al caso de unos videojuegos denunciados por Amnistía Internacional por incitar a la violencia y denigrar a la mujer. Dicen las empresas que estos videojuegos son para mayores de 18 años y así vienen etiquetados. Encima los de Amnistía Internacional ponen en un ránquing los videojuegos perjudicales. Habrá quien los use como guía para comprarlos. Pero esto va más allá de los videojuegos, y está pasando en varios campos. Por ejemplo, la campaña feminista contra la última novela de Gabriel García Márquez. Yo no la he leído, pero no me hace falta para saber diferenciar entre la ficción y la realidad. Además, que no todo debe tener una moraleja o un ejemplo de comportamiento. No porque el protagonista de una novela o una película sea un pedófilo, un asesino o un yonki, creo yo que se esté promoviendo estos aspectos. La principal diferencia entre un adulto y un niño es que el primero sabe discernir con un criterio ético lo que está bien y lo que no. Proteger a la infancia puede ser una acción loable, pero resulta inadmisible la intención de proteger a los adultos, incluso desde los principios más correctos. De la misma forma que me parece una exageración y una salida de tono que la viceprimera ministra (o lo que sea) critique con tanta dureza la salida de prisión del imán de Fuengirola. La cárcel es algo excepcional, y según nuestro ordenamiento jurídico su finalidad es reeducativa y de reinserción, no de castigo. Si un juez cambia la pena de cárcel por unos cursos de derechos humanos y derechos constitucionales, a mi me parece perfecto. Además, e en España sin antecedentes penales, las penas menores de dos años de prisión no llevan al ingreso a la cárcel. Otra cosa es que eso de la condena para reinsertar no se lo crea nadie, y se admita sin tapujos que la función social de la prisión es el castigo y apartar al delincuente del resto de la sociedad. A lo mejor, así a las claras, chirriarían menos algunas declaraciones.
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3 comentarios

Biafra -

Volviendo de Asturies leí exactamente lo mismo que tú, y me cabreó muchísimo.
Iba a escribir acerca de eso, pero se me ha jodido el mouse y mi ordenador tiene un windows putrefacto que no tolera hardware nuevo. Por locual a base de tabulaciones es jodido hacer mis labores consuetudinarias digitales.
Pues si: los buenos bares a la mierda y si te mola la musica vete al forum. Y lo de AI no tiene nombre. Joder, pues yo hace muchos años usaba simuladores de vuelo cuyas misiones consistian en destruir y bombardear cuba, urss, vietnam, libia y RDA. Y nadie dijo nada entonces.
Saludos y a ver cuando me va esto mejor
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carlos -

Arcadi Espada hace un bloc desde hace varios meses. Tiene cosas interesantes. Ayer le hacian una entrevista en el pais digital;
salud

carlos -

me extranya que todavia no haya una respuesta contundente al tema de la vivienda. por mucho menos todos hemos ido a manis/
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